Un tren puede ocultar otro
En mitad del monte, una voz comienza una cuenta atrás. Alguien juega al escondite entre los árboles, pero nunca llegamos a ver ni al perseguido ni al perseguidor: solo escuchamos la voz de quien busca y la respiración silenciosa de quien se oculta, como si fueran presencias fantasmales atravesando el paisaje.
Guiada por esa voz, la búsqueda recorre cada rincón del bosque, diseccionando el espacio de una manera cada vez más obsesiva. Cuando la cuenta llega a cero, la mirada queda fija. Los sonidos que siguen transforman esa quietud en amenaza. Pronto descubriremos que se trata del punto de vista de un árbol.

